Veles i Vents

Dos décadas del edificio que cambió el horizonte de Valencia

Veles i Vents

Se cumplen veinte años desde que el puerto de Valencia dejara de ser un espacio exclusivamente industrial para convertirse en un icono del diseño contemporáneo. El edificio Veles e Vents, la joya arquitectónica diseñada por David Chipperfield y Fermín Vázquez, alcanza sus dos décadas de vida consolidado como el faro emocional y cultural de La Marina.

Inaugurado con motivo de la 32ª America’s Cup, este gigante de hormigón blanco y plataformas voladizas no solo fue el centro de operaciones de la regata más prestigiosa del mundo; fue la declaración de intenciones de una Valencia que miraba, por fin, de frente al Mediterráneo.

 
Arquitectura de luz y sombra
Lo que hace al Veles i Vents una pieza excepcional, dos décadas después, es su capacidad de resistencia al paso del tiempo. Mientras otras infraestructuras de grandes eventos suelen envejecer con rapidez, el diseño de Chipperfield mantiene una vigencia absoluta.

El edificio se compone de cuatro plataformas horizontales desplazadas entre sí, creando terrazas de gran tamaño que parecen flotar sobre el canal. Esta estructura no fue un capricho estético, sino una solución funcional:

Visibilidad total: Permitía a los espectadores seguir las regatas sin obstáculos.

Control climático: Las propias plataformas generan sombras sobre las plantas inferiores, adaptándose de forma natural al intenso sol valenciano.

Integración: Con sus 25.000 metros cuadrados, logra ser imponente sin ser opresivo, gracias a una transparencia que conecta visualmente la ciudad con la dársena.
 
De base náutica a polo gastronómico y cultural
La historia del Veles e Vents ha pasado por diversas etapas. Tras el brillo de la America’s Cup y la etapa de la Fórmula 1, el edificio enfrentó el reto de la sostenibilidad y el uso cotidiano.

Hoy, el edificio vive una segunda juventud gracias a la gestión de Grupo El Alto y HEINEKEN España, quienes lo han transformado en un ecosistema vivo bajo el concepto de "Cultura Gastronómica":

Gastronomía de vanguardia: Alberga propuestas que van desde la alta cocina hasta la tradición arrocera, con la escuela de hostelería como motor de talento local.
Agitador cultural: Sus plantas son hoy escenario de conciertos, exposiciones de arte contemporáneo y foros tecnológicos, atrayendo a un público diverso que va mucho más allá del turista ocasional.
 
Un símbolo de la reconversión de La Marina
El vigésimo aniversario del Veles e Vents coincide con un momento dulce para La Marina de València. El edificio ha servido de ancla para la recuperación de los antiguos tinglados y la llegada de empresas tecnológicas (el llamado Distrito Digital).

Lo que hace veinte años nació como una infraestructura efímera para un evento deportivo de élite, se ha convertido en el centro social del barrio del Cabanyal y un punto de encuentro imprescindible para los valencianos. El edificio ya no es solo "el de la Copa América"; es el lugar donde se celebran bodas, donde se cierran negocios y donde se contempla el mejor atardecer de la ciudad.

 
El futuro: sostenibilidad y mar
Mirando hacia las próximas décadas, el reto del Veles e Vents es seguir liderando la transición hacia un puerto más verde y abierto. Su estructura, diseñada para la apertura y la ventilación natural, es el lienzo perfecto para las nuevas políticas de sostenibilidad urbana.

A sus veinte años, el edificio sigue cumpliendo la promesa que le dio nombre, inspirado en los versos del poeta Ausiàs March: "Veles e vents han mos desigs complir" (Velas y vientos han de mis deseos cumplir). Valencia deseaba reencontrarse con su mar, y este edificio fue el barco que la llevó de vuelta a la orilla.