La Almoina

El viaje subterráneo a los orígenes de Valencia

La Almoina

Bajo una gran vitrina de agua que refleja el cielo de la ciudad, se esconde el yacimiento arqueológico más importante de Valencia. Un espacio donde el visitante puede caminar sobre las ruinas de la ciudad romana, visigoda y árabe sin salir del centro histórico.

Hay una Valencia que no se ve a simple vista, una ciudad que duerme bajo el pavimento de la Plaza de la Almoina. Para descubrirla, hay que descender al Centro Arqueológico de la Almoina, considerado por los expertos como uno de los mejores museos de sitio de Europa. Inaugurado tras unas excavaciones que duraron décadas, este espacio permite recorrer, cronológicamente, los 2.200 años de historia de la capital del Turia.

Caminar sobre la historia romana

Al bajar las escaleras, el ruido del tráfico desaparece para dar paso al eco de la antigua Valentia Edetanorum, fundada en el año 138 a.C. Lo más impresionante es que el museo conserva el trazado original de las dos calles principales romanas: el Decumanus Maximus (de este a oeste) y el Cardo Maximus (de norte a sur).

El visitante puede caminar por las mismas piedras que pisaron los legionarios romanos y contemplar los restos de:

Las Termas: Se conservan las piscinas de agua fría y caliente, así como los hornos que las calentaban. Son de las más antiguas que se pueden visitar en España.

El Foro: El corazón político y religioso de la ciudad, donde aún se aprecian las bases de los grandes templos y edificios administrativos.

De los ritos visigodos al esplendor árabe
El viaje no se detiene en Roma. A medida que avanzas por las pasarelas metálicas del museo, los estratos arqueológicos te llevan a la Valencia visigoda. Es aquí donde se encuentra el baptisterio y los restos de una basílica cristiana, así como tumbas que revelan los ritos funerarios de la época.

Finalmente, el recorrido alcanza la etapa de Balansiya (la Valencia musulmana). Se pueden observar restos de un alcázar, una noria y parte de la compleja red de acequias que los árabes diseñaron y que, curiosamente, sigue inspirando el sistema de riego de la huerta valenciana actual.

Una joya arquitectónica moderna

Uno de los grandes atractivos de este museo es su diseño. Desde la plaza superior, los transeúntes pueden mirar hacia abajo a través de un enorme suelo de cristal cubierto por una fina capa de agua. Este tragaluz inunda de luz natural las ruinas romanas durante el día, creando un juego de reflejos mágico, mientras que de noche, la iluminación del museo emerge hacia la superficie, recordando a los valencianos que su historia sigue viva bajo sus pies.

 
Guía Práctica para tu visita

Ubicación: Plaza de la Almoina, s/n (junto a la puerta trasera de la Catedral).
Horarios: De martes a sábado de 10:00 a 19:00 h. Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h.
Entrada: Gratuita los domingos y festivos. El resto de días tiene un precio simbólico de 2 €.
Consejo: No te pierdas la zona del "pozo de los sacrificios", donde se encontraron restos que narran la brutal destrucción de la ciudad por las tropas de Pompeyo en el año 75 a.C.