El atzucac más antiguo de Valencia, superviviente de la Judería

El atzucac más antiguo de Valencia, superviviente de la Judería

La historia de València se revela en sus rincones más inesperados. Recientemente, un hallazgo arqueológico ha capturado la atención de historiadores y público: el atzucac (callejón sin salida) que se considera el único resto urbanístico conservado de la antigua Judería (Call) de la ciudad, desmantelada tras los disturbios de 1391.

Este vestigio de incalculable valor histórico ya no se encuentra a cielo abierto, sino protegido y perfectamente integrado en las profundidades del Centro de Arte Hortensia Herrero, ubicado en el restaurado Palacio Valeriola (C/ del Mar, 31).

El atzucac corresponde a lo que fue la antigua calle Cristòfol Soler y marca el límite norte de aquel barrio judío. Su descubrimiento y posterior musealización dentro del Centro de Arte ha sido calificado por expertos como un hito, permitiendo a los visitantes tocar, literalmente, el pasado medieval de la capital del Túria.

"El atzucac es un testigo silencioso de la compleja convivencia y de la posterior tragedia que marcó a la comunidad judía en València. Su presencia, junto a restos del circo romano y un horno bajomedieval, convierte al Palacio Valeriola en un compendio vivo de la historia de la ciudad," señala un portavoz del centro.
La restauración del palacio del siglo XVII, que ahora alberga una impresionante colección de arte contemporáneo, se ha enfocado en preservar y poner en valor estos estratos históricos. El atzucac no es solo un vestigio arqueológico; es una pieza narrativa que establece un poderoso diálogo entre la antigüedad de València y la vanguardia artística actual.

La oportunidad de contemplar este pedazo de la Valencia judía, un lugar que hasta hace poco se creía perdido, ofrece una nueva perspectiva sobre el trazado urbano de la Ciutat Vella. La visita al Centro de Arte Hortensia Herrero se convierte, por tanto, en una experiencia dual, donde el arte moderno convive con las huellas más íntimas y antiguas de la arquitectura de la ciudad.

El atzucac del antiguo Call valenciano es un recordatorio de que bajo el asfalto y las fachadas barrocas, València sigue guardando los secretos de sus milenios de historia.